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Roberta, la primera abogada Robot en España para temas de extranjería e inmigración6 min lectura

Pablo Sánchez es un empresario madrileño de 47 años de edad, es especialista en el desarrollo de nuevas tendencias de negocio en esta era de la economía informacional que destaca por el modelo de “compañías sin chimeneas”, tal como escribió Manuel Castells hace ya muchos años. –Yo desde los doce ya estaba programando y mi primera empresa formal la tuve a los dieciocho años de edad, era una compañía que construía ordenadores a medida. ¿Cómo es posible un robot abogado? –Pensamos que un “robot” es una figura con forma humana que hace cosas pero un robot es mucho más que eso, objetos tan cotidianos como una lavadora o un ascensor son un robot. “Roberta” es un proyecto telemático que inicia el despacho Tolentino Abogados de Madrid, nace por circunstancias fortuitas asociadas con el stress laboral ante la imposibilidad de atender las consultas sobre extranjería e inmigración en diciembre, puesto que todo el personal del bufete se ausenta para disfrutar de las vacaciones navideñas. Pablo Sánchez explica que vio una oportunidad en esa crisis y puso a andar a “Roberta”, se trata de un sistema que entra a los archivos digitales del bufete, analiza los contenidos y de allí extrae opciones que aportan una solución posible para cada caso jurídico. Aquí entra a jugar un rol protagónico la inteligencia artificial, esa cosa que está medio camino entre la ficción y la realidad concreta. –Lo más interesante y donde cambia el sistema de trabajo de “Roberta” es en esta fase de la inteligencia artificial, que no es más que un sistema de computación que encuentra patrones en universos de datos. Un despacho de abogados debería de tener la facultad de discernir y aprovechar esos datos y patrones. “Roberta” se puede nutrir con la información de más de diez mil consultas escritas en materia de inmigración y extranjería, toma como base también las respuestas a estas consultas y a partir de allí asimila un “entrenamiento” que se convierte en la capacidad para dar respuestas automatizadas a los usuarios y clientes que solicitan una determinada orientación legal. “El valor que nosotros le estamos dando a ‘Roberta’ es el conocimiento del abogado, queremos que se convierta en un verdadero abogado”, afirma Pablo Sánchez, mentor de esta innovación. ¿Es la primera vez que un proyecto como “Roberta” se lleva a cabo en España? –En España se están utilizando estas técnicas para muchísimas cosas, pero son muy pocos los despachos de abogados que han invertido en estas áreas. El bufete Tolentino Abogados es el único que en su dimensión se ha atrevido a incursionar con “Roberta”. Un cliente, por ejemplo, podría preguntarle a “Roberta” cuáles son los protocolos para obtener la nacionalidad española, da igual la especificidad de cada caso, el sistema ya dispone de un background que acumula las respuestas que se le han dado a multitud de correos electrónicos derivados de las consultas online habituales. Lo importante es que “Roberta” se va alimentando consecutivamente de las preguntas y respuestas a los problemas que resuelve y va generando así todas las opciones posibles personalizando así el tratamiento con cada cliente. Emprendimiento y startups La primera fase de una empresa nueva es la del “parto”, comenta Pablo Sánchez, porque toda novedad requiere de un gran esfuerzo inicial, sin olvidar que el 50 por ciento está compuesto por una alta probabilidad de fracaso pero el otro 50 por una alta probabilidad de éxito. –En mi caso, el fracaso siempre me ha conducido a nuevos proyectos porque yo soy más emprendedor que empresario. Empresario es quien conoce todas las reglas de su empresa, cómo ganar dinero, y la sigue explotando año tras año. El emprendedor tiene una idea, la desarrolla como proyecto y si tiene éxito cabe la posibilidad de que termine convirtiéndose en empresario, pero si tiene alma de emprendedor, siempre tendrá la necesidad de coger un proyecto nuevo. Es un tabú hablar del fracaso en el discurso del pensamiento positivo, este último tan de moda en el negocio desbordante del coaching y la espiritualidad tan reduccionista del new age. Pablo Sánchez no asocia la palabra “fracaso” ni con dolor ni con sufrimiento,  sino con la posibilidad de asumir otros horizontes distintos ante cada error cometido. España y las startups Pablo Sánchez confía muy poco en el Estado cuando le preguntamos si está conforme con el fomento de la startups en España, “no creo que sea su responsabilidad”, le comenta a Aristeo 3.0 TV agregando luego que “sería suficiente con que el Estado no opusiese problemas u obstáculos”.  –Por otro lado, en España tampoco terminamos de entender qué son las startups, muchas veces  las entendemos como unas empresas nuevas para el crecimiento. Y no es así. Las startups tienen una capacidad de crecimiento independiente de su capacidad de inversión, argumenta Pablo Sánchez, y nos coloca como ejemplo la relación entre el servicio que ofrecen las líneas de taxis y las aplicaciones controversiales como Über. Una línea de taxis tradicional lo primero que necesita es aprovisionarse con vehículos para ofrecer esta clase de transporte privado. Y crecerá en la medida en que sea capaz de comprar más coches para expandir el servicio en una zona territorial específicaEn cambio, la aplicación Über no necesita comprar más coches para acrecentar las flotillas porque su núcleo de negocio es la conexión y el servicio de cualquier clase de automóvil disponible. No se circunscribe a los cánones de una empresa territorial al estilo clásico.     Pablo Sánchez ha sido un invitado de lujo a nuestro programa Aristeo 3.0 TV presentado por Estela Marina Pérez Cabrera y Noé Pernía, cada jueves a través del canal streaming de www.grupoaristeo.com/tv y nuestra fanpage del Grupo Aristeo en Facebook. –Yo le recomendaría a los padres que ayuden a sus hijos a aprender un lenguaje de programación, cualquiera, independientemente de la vocación y de lo que hagan. Porque cuando aprendes a programar, es el lenguaje de la lógica lo que está adquiriendo el pequeño, y eso los ayuda a plantearse las cosas de forma organizada, a hablar con los otros y a aprender a hacer negocios en el futuro.  Estudiar un lenguaje de programación ayuda muchísimo aunque luego no programes, es una metodología para aprender a estructurar de manera nativa y con lógica todas las cosas de la vida. Texto: Noé Pernía (@noepernia)logo - noé pernía - Grupo Aristeologo grupo aristeo 

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