Grupo Aristeo

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María Marte: de fregar suelos a chef estrella… y lo deja para ayudar a mujeres sin recursos4 min lectura

María Marte llegó a España con 24 años y tres hijos procedente de República Dominicana. Entró a trabajar en un restaurante para fregar y años después era primera chef y tenía dos estrellas Michelin
En pleno éxito, ha decidido regresar a su país para estar con sus hijos y montar una escuela de cocina para mujeres sin recursos.
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María Marte parece un personaje de ficción porque es la españolización del sueño americano. Y eso a los españoles les suena extraño. Son escépticos por naturaleza respecto a las cenicientas, los ratatouille y los culebrones latinoamericanos, aunque los adoren. Una madre de 24 años emigra a Europa dejando atrás a sus dos hijos pequeños para estar con el mayor. Sin recursos, entra en un restaurante para fregar suelos y platos. Lágrimas.
Nostalgia. Una oportunidad. Dos estrellas Michelin. Éxito. Dinero. Fama.
Si no fuera verdad este artículo sería un telefilme de coma diabético.
Pero hoy la historia ha dado un giro inesperado.
Esta gran cocinera acaba de colgar su delantal del Club Allard, uno de los restaurantes más prestigiosos de la capital.
Tiene un billete rumbo a la República Dominicana, su país de origen, para dentro de tres semanas.
Marte (Jarabacoa, 1976) deja su restaurante, su casa y casi la mitad de su vida. Lo hace para montar un proyecto en el que lleva pensando muchos años. Quiere enseñar a las mujeres más humildes de su país los secretos que ella ha aprendido a los fogones. Un camino para que tengan una oportunidad de prosperar.
«Se puede vivir con poco», dice Marte. «Eso se aprende con los años». Marte se presenta a tomar un café en un bar junto a la Plaza de España de Madrid.
La melena recogida en un moño con todos los matices del negro, del mismo color que los pantalones y el plumas, y con una sonrisa que desvela un propósito de año que siempre genera desconfianza: ir al gimnasio. «Tengo que empezar a cuidarme», dice entre risas. Lo hará.
Es la fe de quien no tiene vértigo, ni por la cinta del gimnasio ni por la vida. Para ella el vértigo es una enfermedad de ricos.
«Mi hija vino al restaurante durante un servicio. Tenía paralizada la mitad de la cara -recuerda-. Fuimos después a Urgencias y me dijeron que tenía que haberme dado más prisa, que era grave. Entonces, pensé: ¿cómo pude haber pensado antes en otra cosa que no fuera ella? No me lo perdonaré jamás. Decidí cambiar las cosas», dice para luego confirmar que la niña se está recuperando.
Su tenacidad y las 15 horas al día que pasaba en la cocina permitieron que su familia pudiera vivir acomodadamente, escapar del destino del que no tiene casi nada. A pesar de sus logros y su popularidad, también asume las contradicciones del alma y las quiere corregir: «Mis padres fallecieron y no pude estar con ellos». Sabe que su historia de superación ha dejado cicatrices, ausencias y reproches (de ausencias).
Marte ejerce de «madre y padre» de dos de sus tres hijos. Es la menor de ocho hermanos y se educó, como tantas familias numerosas, casi por inercia, imitando a los mayores, pero siempre tuvo cerca a sus padres. Ellos le enseñaron sus primeros platos: él los guisos que cocinaba en una modesta taberna de Jarabacoa llamada Rincón Montañés; ella, pastelería. «Uno de mis hijos un día me dijo que él se había criado solo, que lo había dejado con sus abuelos mientras yo trabajaba en España. Ahora son adolescentes, viven una época complicada, y por eso creo que ha llegado el momento de sacrificar cosas y yo sacrifico el Club Allard para estar juntos».
Ya le han ofrecido un terreno para montar su escuela en la isla, pero está valorando si la localización es la más conveniente. El presupuesto para levantar la escuela son sus ahorros y los 50.000 euros del Premio Eckart Witzigmann a la Innovación que ha ganado con el restaurante. Sabe que necesitará más para que la Fundación Chef María Marte tenga consistencia. Ella está dispuesta a todo. Pero con condiciones. «Esperamos tener ayuda» -dice-. «Y si los políticos de mi país quieren hacerse fotos conmigo, antes tendrán que colaborar»…
Puedes seguir leyendo la entrevista en el siguiente enlace:
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