Grupo Aristeo

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“Liderazgos mal entendidos” por Pau Gasol5 min lectura

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Durante todos estos años, una de las preguntas que más me han repetido ha sido:
¿Cómo ser un buen líder? ¿Qué es lo que se necesita? ¿Uno nace o se hace líder?
Para todas estas diferentes preguntas existen una variedad subjetiva de respuestas. Yo he ofrecido las mías, basadas en mi experiencia propia y algunos casos más que he conocido o leído.
Vivimos en un mundo de liderazgos mal entendidos. Este concepto se ha convertido en un mantra absoluto. Las claves del liderazgo son un reclamo en cualquier programa universitario, en cualquier formación empresarial. Las conferencias sobre cómo convertirse en un buen líder son tantas que podrían rellenar días enteros en la agenda de ejecutivos.
Muchos se autoconvencen de ser líderes de forma inconsciente, sin tener en cuenta la repercusión de sus acciones y decisiones. Al fin y al cabo, puede que muchas cosas que recogemos bajo el término “liderazgo” solo tengan una remota relación con su significado, lo que termina dañando el propio concepto.
No pretendo aquí desarrollar una teoría del liderazgo, pero sí abordar varios elementos importantes para mí: el reconocimiento de un tercero o colectivo, el uso inteligente de la autoridad, el reconocimiento del error y la capacidad de analizar la situación de forma constante sin dejar que el ego influencie tus decisiones.
Ganarse el respeto
Para empezar, el estatus de líder lo reconocen los demás, no uno mismo. Siempre es un reconocimiento de terceros que perciben naturalmente esa cualidad y aceptan encomendarse al buen -o mal- hacer de una persona determinada. No sé si uno nace o se hace líder, pero sí sé que para ser un buen líder debes ganarte el respeto de los demás.
Por otra parte, liderazgo significa uso inteligente de la autoridad, pero en ningún caso puede significar autoritarismo. En el deporte es fundamental que exista una comunicación y entendimiento entre el líder, o líderes del equipo, con el resto de jugadores y cuerpo técnico. El líder no es el tirano que impone su ley sin pedir o tomar en cuenta la opinión de los demás, en esta línea la capacidad de saber escuchar a tus compañeros es fundamental para el crecimiento y el buen funcionamiento del grupo.
Uno entrega su fuerza y energía a una persona o una organización si reconoce en ellas unas cualidades que respeta y la posibilidad de lograr un objetivo determinado.
El liderazgo es saber transmitir y establecer una confianza entre todos los miembros del colectivo.
Una de las cosas más difíciles para una persona que asume una posición de responsabilidad es el reconocer cuándo se ha equivocado y no dejar que el ego afecte su próxima decisión. La naturaleza del deporte profesional parte del hecho que algunas veces se gana y otras se pierde. Incluso los mejores equipos de la historia han experimentado lo que significa perder. El deporte es un gran maestro en cuanto a cómo lidiar con la victoria y la derrota.
Para mí es siempre decisivo el hacer un constante análisis de la situación en la que me encuentro: ser consciente de lo que ocurre en tu equipo para poder detectar situaciones o circunstancias que requieran o no tu intervención puede ser la diferencia entre el éxito o el fracaso. En esta faceta es muy importante, de nuevo, la comunicación.
He tenido la suerte de aprender de grandes entrenadores: Aito García Reneses, Pepe Hernández, Sergio Scariolo, Hubie Brown, Phil Jackson, mi actual entrenador Greg Popovich, entre los más destacados. Ejemplos de personas que han liderado durante muchísimos años, siempre aportando un carácter con niveles de exigencia máximos.
Probablemente, lo que les ha hecho mantenerse tanto tiempo en la élite de su profesión es su capacidad para gestionar a sus jugadores y a sus entrenadores ayudantes, ambiciones y egos, anteponiendo los principios y valores de un equipo y destacando por el sentido de la ecuanimidad y el bien común siempre por encima del individual.
Analogía con los empresarios
Si existen líderes de un día, simplemente no son líderes, más bien anécdotas. La analogía con los empresarios aquí es evidente. Quien sabe mantenerse en el puesto es el que logra que su equipo funcione mejor y consigue el mayor rendimiento a pesar de las dificultades y los baches. Es saber tomar decisiones bajo presión, sin la necesidad permanente de tener que alzar la voz, como sabéis Popovich practica el método de “más vale un buen grito a tiempo que un sermón bien deletreado”.
En resumen, no existe una sola forma de liderazgo. Kobe Bryant y Kawhi Leonard, Messi y Ronaldo, Merkel y Obama… La lista es muy larga e independientemente de las opiniones que tengamos de uno u otro, podemos estar todos de acuerdo en que son líderes con distintas maneras de liderar.
Reconozcamos entonces y admiremos a personas que se merezcan el honor de ser considerados líderes, un término que nunca debemos otorgar a la ligera.
Texto: Pau Gasol
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