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La situación de las mujeres migrantes latinas en España | Carmen Alemany Panadero4 min lectura

En el CSS nuestras usuarias son en su mayoría mujeres latinoamericanas, con cargas familiares no compartidas, y en situación vulnerable. Muchas de ellas se hallan desempleadas o con empleos precarios, #irregulares, sin contrato o con contratos que vulneran la legalidad. Por ejemplo, tenemos el caso de usuarias que han firmado un contrato laboral para no perder la autorización de residencia y trabajo, pero a cambio de ese “beneficio”, el contrato no se cumple, ni en el horario ni en el sueldo, lo cual condena a las #trabajadoras a jornadas interminables por un salario irrisorio, y sin una vía para defender legalmente sus derechos, ya que de ese contrato fraudulento depende su autorización de residencia. Esta situación es un caldo de cultivo para todo tipo de abusos laborales, y para la impunidad total de quien los comete, y la indefensión de las trabajadoras.
Muchas de ellas son además familias monomarentales, con varios hijos a cargo, y con ingresos muy inferiores a los 684 euros que el informe AROPE 2017 marca como umbral de la pobreza. Algunas de las demandas más habituales suelen ser la ayuda de comedor escolar y la RMI, seguida por la ayuda para alimentos (derivación a entidades mediante informe social) y derivación al equipo de educación social por dificultades con los menores.
Según el informe de Save the Children Más solas que nunca (2015), las familias monomarentales poseen un mayor riesgo de pobreza y exclusión social, no solo por su reducido nivel de ingresos, sino por su problemática en materia de empleo, vivienda, salud y red de apoyo. La tasa de pobreza infantil de estos hogares es de un 52%, incluso aunque la madre trabaje. Las dificultades económicas hacen que cuatro de cada diez familias monomarentales no puedan pagar gastos de la casa, tres de cada diez haya dejado de comprar medicinas, siete de cada diez hayan reducido gastos en alimentación y que cuatro de cada diez no puedan calentar su vivienda en invierno. Cuando el núcleo familiar está encabezado por una mujer #inmigrante, la precariedad laboral y los bajos ingresos agravan la situación.
Estas mujeres se hallan expuestas a una situación de #discriminación múltiple, por género, por #migración, por clase social, y por condiciones laborales y jurídico-administrativas. Casi todas ellas trabajan en el servicio doméstico.
Un informe de Intermón Oxfam Mujeres migrantes andinas: contexto, políticas y gestión migratoria. Abriendo mundos (2010) recoge una serie de análisis y de testimonios de mujeres afectadas. Recogemos aquí algunos de los testimonios.

“Yo por los papeles, hablando la verdad… mi marido me decía: aguántate por los papeles; pero claro, yo quería salirme porque hacía cinco horas donde la madre, cinco horas donde la hija, son diez horas por trescientos euros. Sí, pero yo por mis papeles, porque ellas me dijeron que me iban a dar los papeles. Al final me ayudaron con los papeles, ¿pero usted sabe lo que son diez horas y por trescientos euros?” Daisy, DEEcuador).

“El solo hecho que te lleven de empleada del servicio para allá… ¡eso es discriminación! ¿Por qué no lo hacen las de allí?, ¿por qué tienen que entrenar gente que sea latina, de bajos recursos, necesitada, para irse para allá? A mi prima, una española por ser latina le pegó, estuvo hospitalizada. Entonces yo creo que sí hay discriminación. De todas, en el trabajo, en el trato; los hombres las ven y “ah, latina, prostituta”, lo he oído de mujeres que han estado allá, creen que todas van allá a eso”. (Carolina, Colombia).

“A los latinos y a los colombianos nos tratan tremendamente mal. Golpes, groserías, nos toca muy duro”. (Olga, Ecuador).

“Muchas veces tratan mal a los migrantes peruanos, te lo digo por experiencia de mi propia familia que me dice que son duros, son toscos para hablar, fríos”. (Carmen, Perú).

“Sí, he escuchado que ellos son bien racistas, he visto en el noticiero, a veces sale que maltratan a los extranjeros que llegan a trabajar ahí”. (Maritza, Perú)

Muchas de ellas mencionan el mal trato, las humillaciones y el #racismo, la demanda de más trabajo del pactado y en condiciones físicamente duras, la desconfianza de las empleadoras, la falta de prestaciones por desempleo y/o jubilación, la desprotección laboral en caso de accidente derivada de la irregularidad administrativa, así como la percepción de que el trato afectivo no es tan real como utilitarista por parte de las personas empleadoras…
Sigue leyendo aquí: https://goo.gl/y828GP
Texto:
Carmen Alemany Panadero
Trabajadora Social y Periodista.
Síguela en MEDIUM: @carrmen.alemany

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