Goethe, un antes y un después en la literatura universal

Poeta y novelista alemán de la época romanticista, Johann Wolfgang von Goethe ha destacado por haber sido uno de los escritores que más influyó en este movimiento artístico con la creación de diferentes obras literarias. Su interés por la escritura poética comenzó con la asistencia frecuente a círculos literarios y artísticos del Sturm and Drang, lugares que le dieron la oportunidad de conocer a escritores tan importantes como Johann Gottfried Herder, quien le ayudó a sumergirse en el mundo literario de Homero, Shakespeare, Ossian y la poesía popular.

Estos se convirtieron en detonantes decisivos para que Goethe comenzara a crear poesías líricas, sencillas y espontáneas, como “Canciones de Sesenheim”. Pero sus aportes a la conformación del movimiento romanticista llegaron con Los Sufrimientos del joven Werther, su primera novela basada en la frustración de una gran pasión vivida con Charlotte Buff, la prometida de su amigo Kestner, de la cual estaba muy enamorado.

Sin embargo, de todas sus obras que dieron forma al romanticismo, Fausto se ha considerado la más ambiciosa, un reflejo de la transición de Goethe del romanticismo a un estilo más clasicista. Aunque su definitivo asentamiento en este último movimiento tuvo lugar cuando se trasladó a Weimar donde estableció su residencia y comenzó a interesarse por la investigación científica y a emprender una brillante carrera política.

Pero la fascinación de este autor por el mundo clásico le llevó a abandonar Weimar en 1786 para cumplir su sueño de la juventud: viajar hasta Italia. Tras asentarse en Roma durante dos años, regresó a Weimar para seguir al duque en las batallas prusianas contra Francia, experiencias que quiso plasmar en “Campaña de Francia”.

Fueron muchas las obras literarias que escribió Goethe a lo largo de su vida, todas ellas conformadas como un marco a cada etapa experimentada por el propio autor. Pero de todas, Fausto siempre representó el núcleo del emprendimiento literario y artístico de Goethe, especialmente por haber sido la obra que ocupó todos los días del artista hasta su fallecimiento y, además, haber servido a una amplia alegoría de la humanidad al haber recreado el mito del pacto del sabio con el diablo.

Junto a la segunda parte de Fausto, Goethe dedicó sus últimos años de vida a Poesía y Verdad, su obra más autobiográfica y con la cual, movido por sus más intensos recuerdos, sin quererlo ponía el broche de oro a una emprendedora vida artística conformada por diferentes obras que marcaron un antes y un después en la historia de la literatura.

Texto: Sandra Salerno Mahugo para Grupo Aristeo

 

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