Eleanor Roosvelt, el éxito de ser “Primera Dama del Mundo”

Eleanor Roosvelt, el éxito de ser “Primera Dama del Mundo” gracias a una vocación social y humanitaria

 

Mundialmente conocida por haber sido la primera dama de los Estados Unidos, Eleanor Roosvelt llegó a ser mucho más que una líder de la política norteamericana del siglo XX, habiéndose dedicado también a causas sociales y humanitarias.

 

Eleanor también fue una gran escritora y diplomática, y su alto compromiso por ayudar a los más necesitados, fue causa principal de su ascenso personal y profesional como presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

 

Su labor humanitaria y su influencia social llegó tan lejos que el entonces vicepresidente Harry Truman la coronó como Primera Dama del Mundo.

 

El exitoso emprendimiento profesional, pero también personal, de Eleanor Roosvelt comenzó desde muy joven, cuando en 1899 ingresa en la Academia Allenswood, un internado para niñas en Londres, donde logró vencer su timidez y ganar gran confianza en sí misma. Estos dos logros personales fueron clave para su crecimiento y alcance del triunfo en la política y en temas sociales.

 

Fue en 1903 cuando Eleanor se compromete en privado con Franklin Roosvelt, un primo lejano de su padre, y tras meses de romance secreto y prohibido, contrajeron matrimonio en 1905. Fruto de su matrimonio fueron seis hijos, uno de los cuales no alcanzó la edad adulta.

 

En 1910 comenzó el ascenso de Franklin Roosvelt en su carrera política para llegar a ser senador de Nueva York. Pero mientras recorría su camino político hasta el triunfo internacional, Roosvelt mantuvo un romance con su secretaria y, fue en ese preciso momento cuando, aunque Eleanor no se divorció de su marido para no perjudicar su carrera, ella comenzó a dedicarse de lleno a causas sociales.

 

Al mismo tiempo que cuidaba de su familia, Eleanor trabajó como voluntaria en la Cruz Roja Americana y en hospitales de La Marina durante la Primera Guerra Mundial. Además, participó en organizaciones activistas como la “Liga de Comercio Sindical de Mujeres” y la “Liga de Mujeres Votantes”.

 

También se involucró en planes de reforma social y se conformó como voluntaria de niños pobres inmigrantes. Con respecto al ámbito laboral, se afilió a la Liga Nacional de Consumidores para acabar con la inseguridad laboral en fábricas. Así, cuando en 1933 llegó a convertirse en Primera Dama de La Casa Blanca, Eleanor ya estaba totalmente integrada en todas las causas más humanitarias y sociales.

 

Eleanor Roosvelt también destacó por ser una de las primeras defensoras de los derechos civiles de afroamericanos, así como por haber abogado a favor de los refugiados europeos que querían residir en Estados Unidos cuando estalló la Segunda Guerra Mundial.

 

La incesante lucha de Eleanor por la defensa y protección de los derechos humanos, la confianza que fue ganando en sí misma, así como su instinto por ayudar al prójimo, fueron las claves para que la primera dama de los Estados Unidos pasara a ser nombrada Primera Dama del Mundo, una mención que ha pasado a la historia y que hoy muchos recuerdan y admiran.

 

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